Gestión EMP

¿Autónomo o sociedad?

¿Qué forma jurídica se ajusta más a tus necesidades como nuevo empresario? Esta cuestión es una de las que más preocupa hoy en día a los emprendedores. Actualmente, la ley ofrece dos opciones; Ser autónomo o sociedad, pero ¿Qué opción se adapta mejor a tus circunstancias? Enumeramos las ventajas e inconvenientes de cada una de las alternativas.

Autónomo

Ventajas

En nuestro anterior post, donde te explicamos paso a paso cómo hacerte autónomo, descubrimos que los trámites que hay que seguir son muchos más sencillos que los requeridos a la hora de constituir una sociedad. En resumidas cuentas, basta con presentar la declaración censal, darse de alta en el impuesto de actividades económicas (I.A.E) y en el Régimen de Autónomos de la Seguridad Social.

Autonomo

Los costes para iniciar la actividad empresarial, son menores como autónomos, así como el mantenimiento y las obligaciones formales de documentación, es suficiente con llevar al día el libro de facturas emitidas y recibidas. Además, es importante destacar que tendremos el control y la gestión total de nuestra empresa, sin pasar por terceros.

Como veremos más adelante, aunque en el aspecto fiscal hay más diferencias a favor de la sociedad, en el caso de los autónomos si una persona física desempleada solicita la capitalización del desempleo, actualmente puede obtener hasta el 60% para empezar la actividad de un proyecto de inversión y un 40% para el pago de las cuotas del RETA.

Inconvenientes

Como desventaja principal, ser autónomo significa no hacer diferencia entre el capital de la empresa y el patrimonio personal. La responsabilidad que implica ser autónomo no es la misma que si se decide constituir una Sociedad Limitada, por ejemplo. Si la empresa quiebra, la responsabilidad puede llegar a afectar a la persona física e incluso al patrimonio del cónyugue, si el empresario está casado en régimen de gananciales. Además, no existen participaciones y sólo se pueden vender elementos sueltos como el fondo de comercio o algunos activos.

Como hemos comentado anteriormente, en el aspecto fiscal hay más diferencias a favor de la sociedad, el autónomo paga el Impuesto sobre la Renta de las Personas físicas (IRPF). Un impuesto escalonado, por lo que cuanto más se cobra, más porcentaje se paga. En este caso, ser autónomo conviene cuando los beneficios son más bajos.

Cómo último inconveniente, es importante destacar las numerosas trabas que pone el Estado para contratar a familiares, por ley el autónomo no puede contratar a familiares de hasta segundo grado de consanguinidad, como solución estos tendrán que darse de alta también como autónomos.

Sociedad

Ventajas

La responsabilidad es la ventaja principal de crear una sociedad. Si decidimos crear una Sociedad Limitada, la responsabilidad como su propio nombre indica es limitada al capital invertido, es decir, los acreedores no podrán pedir que el dueño del negocio pague con su patrimonio.

Si nos referimos al aspecto fiscal, crear una sociedad es mucho más rentable, en cuanto a la desgravación, la sociedad limitada tiene un abanico más amplio que el trabajador autónomo y el Impuesto de Sociedades, es del 25% sobre los beneficios obtenidos. Aunque esta ventaja sólo tiene realmente valor si parte de los beneficios los fueras a dejar como patrimonio de la sociedad.

Sociedad

Asimismo, la transmisión de la empresa también es mucho más sencilla, ya que hay un capital social y unas participaciones. Además, al tener una contabilidad completa, se dispone de datos más fiables para valorar la compañía y mayor facilidad a la hora de obtener un crédito.

Tampoco hay que olvidar la imagen comercial de la empresa, una sociedad siempre ofrecerá una imagen más profesional.

Inconvenientes

Si decidimos crear una empresa bajo el formato de Sociedad Limitada, el más utilizado, serán necesarios bastantes más trámites y sobre todo más gastos. El primer paso que debes de seguir es pedir un certificado en el Registro Mercantil, depositar el capital en el banco, redactar estatutos, hacer una escritura pública ante notario, pagar el impuesto de transmisiones, darse de alta en el Registro Mercantil, pedir un CIF provisional a Hacienda y por supuesto, darse de alta en el IAE y en la Seguridad Social. Todo esto como ves implica más tiempo y dinero.

Por otra parte, otro inconveniente a destacar, es que aunque decidas crear una sociedad, tu empresa siempre necesitará un autónomo que ejerza como administrador de las misma. Además, el hecho de tener una sociedad, obliga a mantener una contabilidad completa, aparte de hacer las declaraciones trimestrales.

Conclusión

En mi opinión, la opción más aconsejable es empezar como trabajador autónomo y una vez viendo cómo se desarrolla la actividad de tu empresa, y si esta se asienta y funciona, crear posteriormente una sociedad. En definitiva, decidir la forma jurídica de tu empresa es igual de importante que la idea propia de tu negocio. Marcará el futuro de tu negocio, por ello, debes emplear el tiempo que sea necesario y contar con la ayuda de personas cualificadas que sepan aconsejarte.

 

 

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